Parque de bomberos número 3

parque de Bomberos numero 3-Madrid (3)Los incendios siempre fueron un asunto de gran preocupación en Madrid y desde fecha muy temprana se tomaron medidas para intentar paliar sus efectos. El Consejo de la Villa redactó el 9 de julio de 1577 un primer acuerdo sobre fuegos, “haciéndose imprescindible reunir a un grupo de hombres, dotados del material necesario para socorrer a la capital en los casos de incendios”.

Pero fue un suceso concreto, el incendio de la calle Ribera de Curtidores de la noche del 30 de junio al 1 de julio de 1891 que destruyó 12 edificios, lo que llevó a que el alcalde de Madrid, el Conde de Romanones, presentara el 26 de septiembre de 1894 un proyecto de reorganización del servicio contra incendios. Ese mismo año, el 5 de octubre, se aprobó el primer reglamento del Cuerpo de Bomberos de la Villa de Madrid, «cuyo objeto es atender a la extinción de los incendios y al salvamento de personas y propiedades, prestando también su auxilio en los casos de hundimiento o inundación».

Sólo unos años después se empezó con la construcción de Centros de Zona y en el año 1904 el concejal inspector del servicio contra incendios, Juan José Álvarez, logró convencer al alcalde (el Marqués de Lema, Salvador Bermudez de Castro O’lawlor) de la necesidad de edificar dos nuevos centros de zona que se unirían al recién construido en la calle O’Donnell.

Se construyeron en el paseo de Santa Engracia y en la Ronda de Segovia, junto a la Puerta de Toledo, este último, nuestro protagonista de hoy, el Parque de Bomberos número 3. Fueron el propio director y el segundo jefe del Cuerpo de Bomberos los encargados de diseñar los nuevos parques. El 8 de abril de 1904 fue aprobado el proyecto y así entraron en funcionamiento el 8 de febrero de 1907 los parques 1, 2 y 3 de Madrid.

El Parque de Bomberos número 3 es un edificio de ladrillo de principios del siglo XX, construido a partir de 1904 y que se mantiene actualmente en servicio (con bastantes críticas por la falta de espacio y lo antiguo de sus instalaciones). En la memoria de muchas personas del barrio se guarda la imagen de los antiguos “Barreiros” y “Pegasos” rojos que salían de servicio.

El parque estuvo a punto de ser derribado en el proyecto de remodelación de la Gran Vía de San Francisco, proyecto que se prolongó durante décadas en el siglo XX. Por suerte para nuestro patrimonio se conservó, pero la acera en ese punto es algo más estrecha que en el resto de la Gran Vía. Se abandonó la idea del derribo cuando el tiempo y el coste determinaron que era inviable el objetivo inicial, que desde Puerta de Toledo se viera San Francisco El Grande y viceversa. Un error de altura de la rasante, generó una “joroba” que impedía la unión visual de ambos monumentos, esa de la que tanto nos acordamos cuando subimos en bici camino de la calle Bailén.

Un abrazo.

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