La Real Casa de la Aduana

CasadelaAduana  (10)“Atendiendo el rey al perjuicio que está sufriendo el común de Madrid, y particularmente el comercio, por no haber una aduana capaz en donde puedan estar con seguridad los géneros y frutos que llegan a ella … se ha dignado resolver que a expensas del real erario se fabrique una Casa de la Aduana para la custodia, seguridad y despacho de los géneros y a este fin se ha servido señalar el sitio que ocupan las cavallerizas de la reyna en la calle de alcalá.”
Con estas líneas se justificaba la necesidad, publicada en una orden real, del 14 de enero de 1761 de construir un nuevo edificio para alojar la Aduana de Madrid. La antigua casa de la aduana, también conocida como aduana vieja, fue construida en 1645 en la desaparecida plazuela de la Leña. Pronto se vio desbordada por el creciente número de competencias que sucesivamente se le iban encomendando. Durante el siglo XVIII se hizo cargo de las diferentes Direcciones de Rentas generales y Provinciales del reino y de las no menos importantes rentas estancas de la Corona (tabaco, sal, naipes, aguardientes, vidrio, etc.). Carlos III encargó en 1761 a Francisco Sabatini el proyecto de construcción de una nueva casa de la aduana en la calle de Alcalá. El edificio, fue concebido como un palacio italiano, pero sin descuidar el carácter funcional que requería la institución. El exterior presentaba una fachada de buenas proporciones (considerada entre los mejores ejemplos madrileños del neoclásico) rematada con balaustrada, compuesta por un zócalo almohadillado y por la sucesión de distintos órdenes de ventanas y frontones dispuestos con orden y simetría. El interior estaba organizado en torno a tres grandes patios, dos de ellos separados por un espacioso vestíbulo que comunicaba con una escalera de doble derrame, y contaba con dependencias espaciosas y sótanos amplios que servían a la vez para almacenes.
El Ministerio de Hacienda fue trasladado en 1848 a la Real Casa de la Aduana, pues había aumentado considerablemente su número de funcionarios y oficinas, al tiempo que se iban desalojando los antiguos servicios fiscales de la monarquía.

Parece ser que por  la solidez del edificio y sus laberínticos sótanos el  general Miaja lo convirtió en sede del Estado Mayor y Junta de la Defensa de Madrid a partir de noviembre de 1936. Las fotografías, en los sótanos, del general Miaja, jefe de la Junta, y de Indalecio Prieto, ministro de Defensa, son documentos de gran valor histórico y documental.

Pero su importancia continúo durante la Guerra Civil. Entre las 7 y las 8 de la tarde del domingo 5 de marzo de 1939 se reunían en el edificio del Ministerio de Hacienda de la calle Alcalá de Madrid el coronel Casado y el resto de los conjurados en el golpe de estado: militares, los representantes de los partidos políticos (Izquierda Republicana, Unión Republicana, el Partido Sindicalista y el sector “antinegrinista” del PSOE) y de las organizaciones sindicales anarquistas y socialistas comprometidas (UGT y CNT-FAI), y el socialista Julián Besteiro.

Controlada la capital por las fuerzas “casadistas”, hacia las doce de la noche de ese mismo domingo 5 de marzo el coronel Casado y Julián Besteiro se dirigieron por radio a la “España antifascista”, leyendo sendos manifiestos en los que justificaban el golpe que acababan de dar contra el gobierno de Negrín. En el manifiesto principal del Consejo Nacional de Defensa se insistía en la “carencia de base jurídica del gobierno” y en su alocución Besteiro recalcó la ilegitimidad del gobierno de Negrín al estar vacante la Presidencia de la República por la renuncia de Manuel Azaña.

La mañana del 6 de marzo todos los partidos políticos y organizaciones del Frente Popular, excepto el Partido Comunista de España hicieron públicos en Madrid manifiestos y declaraciones en los que prestaban su apoyo al golpe. Asimismo quedó constituido oficialmente el Consejo Nacional de Defensa presidido por el general José Miaja aunque los dos hombres fuertes del mismo eran el propio Casado que se reservó para sí mismo la Consejería de Defensa y Julián Besteiro que ocupó la de Estado. Fue el principio del fin de la Guerra Civil.

En 1944 el arquitecto Miguel Durán Salgado amplió las dependencias ministeriales con la construcción de un edificio contiguo a la casa de la aduana, sobre el solar del palacio dieciochesco del Marqués de la Torrecilla. En su construcción se imitaron los elementos arquitectónicos y las decoraciones que tenía la Real Casa de la Aduana y como elemento más destacado se siguió empleando para su acceso la portada del antiguo palacio, realizada por Pedro de Ribera entorno a 1730.
En la actualidad el Ministerio de Hacienda sigue establecido tanto en la Real Casa de la Aduana como en su edificio contiguo ocupando los números 5, 7,9 y 11 de la calle Alcalá.

Un abrazo.

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