El Obelisco de la Caja

Obelisco de la Caja (6)Volvemos a Plaza de Castilla, ya os dijimos que un día hablaríamos del Obelisco de la Caja u Obelisco de Calatrava. Efectivamente es una obra de Santiago Calatrava, la única del valenciano en Madrid, que forma conjunto con las Torres Kio y su Puerta de Europa.

En esta obra Calatrava ejerce de arquitecto, ingeniero y escultor. Estas fueron sus palabras el día de su inauguración: “una pieza única, nunca antes concebida, que cabalga entre la arquitectura, la escultura y la ingeniería”. Continúo diciendo “es un obelisco móvil que participa de la masculinidad de la vertical y de la delicadeza y la feminidad del movimiento”. Pero no acudió a la inauguración, él no, pero si el Rey Juan Carlos I; la ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. Sólo falto él. Estábamos en 2009.

Su obelisco es un cilindro de acero y bronce con 93 metros de altura, dos metros de diámetro y 572 toneladas de peso. Su superficie está forrada con barras de bronce revestidas de pan de oro. Esas barras están dotadas de un suave movimiento de oscilación que se transmite a través de los extremos de las 493 láminas. Según explicaron los constructores, este movimiento da lugar a la sensación de una onda a lo largo del mástil. Así deberíamos verlo y ese era su principal atractivo, sin embargo, sólo funciono las primeras semanas, y muy poco tiempo, os dejo un vídeo que he encontrado en Youtube donde se ve en funcionamiento .

El motivo, lograr ese movimiento sale caro, mantener el sistema informático y el jardín suponía 300.000 euros al año, casi nada, unos 50 millones de pesetas.

Quería representar modernidad y futuro, pero ha sido más bien bochorno y sospecha. El regalo (envenenado) de la Fundación Caja Madrid a Madrid, cuando Alberto Ruiz-Gallardón era alcalde, costó más de 14 millones de euros y ahora ha sido tasado en 100.000 euros, es decir vale un tercio de lo que cuesta mantenerlo en funcionamiento un año. Algo no cuadra en estas cuentas, ¿no?  Aún así, Ruiz-Gallardón lo definió como «el exponente de cómo queremos construir este Madrid del siglo XXI».

Parece que Calatrava se inspiró en la Columna del Infinito o  Columna Sin Fin del escultor rumano Constantin Brâncusi, inaugurada en Târgu-Jiu, Rumania en 1938.

¿Qué opinas tu, lo pondrías en marcha?

Un abrazo.

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