Dehesa de la Villa

Dehesa de la Villa (10)La Dehesa de la Villa está situada al noroeste de la ciudad de Madrid, junto a la Ciudad Universitaria. Para mi lo más interesante de este gran parque es que mantiene su condición de bosque, con espacios ajardinados en las zonas limítrofes con los espacios urbanos, donde abundan los cedros.
En tiempos de Isabel II se comenzó la repoblación con pinos, principalmente piñoneros y carrasco. También hay almendros, sobre todo amargos, y acacias, habituales sobre todo cerca de la calle Francos Rodríguez.

Pero su historia es muy dilatada. En 1152, Alfonso VII donó a la Villa de Madrid, en reconocimiento por su lealtad y apoyo 2.529 fanegas de tierras, entre las que estaban los montes de Cantarranas y Amaniel, que al fusionarse darían origen a la Dehesa.

Durante los reinados de Alfonso X y Alfonso XI la dehesa de Amaniel forma parte de las dehesas de alfoz o territorios jurisdiccionales de Madrid en los que se practicaba la montería del jabalí.
El nombre de Amaniel hace referencia a Don Lope de Amaniel, ballestero del rey Enrique II, y guarda mayor de este bosque de encinas destinado a la caza mayor.

Desde la segunda mitad del siglo XV, la Dehesa de Amaniel se dedica en exclusiva a pastos para el ganado destinado al abasto de carne de Madrid, quedando por primera vez vedado el acceso a los vecinos de la villa y alrededores.
Posteriormente, en tiempos de Carlos I más de la mitad de la superficie de la Dehesa de Amaniel fue roturada y puesta en cultivo.

Entre 1614 y 1616 se construyó en la Dehesa el “viaje de agua Amaniel” una conducción subterránea que transportaba el agua desde el norte de Madrid hasta el Alcázar, (Palacio Real), por lo que también se le conocía como “viaje de palacio”. En la actualidad aún se conservan algunas tapas de piedra de los pozos de aireación, lo que permite seguir el trazado del “viaje de Amaniel” a través de la Dehesa de la Villa, no hay que confundir con el acueducto de Amaniel, obra muy posterior,

En el siglo XVIII, el camino alto de El Pardo atravesaba la Dehesa de la Villa, y era la ruta que utilizaban los reyes de forma tradicional en sus traslados desde el Buen Retiro hasta su residencia invernal de El Pardo. En la actualidad, ese camino coincide con la calle Francos Rodríguez.

Ya en el siglo XIX, la Dehesa de la Villa sufre constantes mermas en su superficie, como por ejemplo la cesión de 382 fanegas a la corte de Carlos IV para la incorporación al sitio real de La Florida.
A principios del siglo XX, la Dehesa de la Villa era un espacio verde frecuentado por los madrileños en los días festivos, especialmente el primero de mayo.

En los años posteriores la construcción de diferentes infraestructuras (el Cuartel de la Policía Armada, la Junta de Energía Nuclear, el Colegio Virgen de la Paloma, etc.) fue restando superficie a la Dehesa de la Villa, hasta llegar a ocupar las poco más de 70 hectáreas con las que cuenta en la actualidad.

Aún así sigue siendo un sitio delicioso que conserva su vocación forestal y es punto de paso una propuesta muy interesante el GR 124 que comunica Madrid con Manzanares El Real, en la sierra madrileña.

Un abrazo.

 

 

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