Café Gijón el último café literario

Cafe Gijon (3)Madrid ha sido siempre una ciudad con una intensa vida cultural. Unas veces con manifestaciones más visibles que otras, pero siempre ha latido ese corazón relacionado con las artes. Un fenómeno especialmente relevante fueron sus cafés literarios, cafés donde se reunían tertulias literarias y que durante años fueron el motor de esa vida cultural, auténticas instituciones culturales.
No quedan muchos de aquellos cafés que hicieron historia, como el Café Gijón. Se fundó en la primavera de 1888 en el Paseo de Recoletos 21 por Gumersindo García que le dio el nombre de su ciudad natal. El negocio cambia de manos en 1914. Parece que Benigno López el nuevo propietario, accedió a una petición de Don Gumersindo, mantener el nombre. En 1925 el arquitecto Laorga hace una reforma, instala una puerta giratoria y decora la fachada.

Para entonces ya eran muchos los parroquianos ilustres: José Canalejas, Ramón y Cajal, Pío Baroja, Pérez Galdós, Severo Ochoa, Gómez de la Serna o el doctor Gregorio Marañón. También la Generación del 27 eligió el café para sus reuniones. Tras la Guerra Civil, otro grupo de intelectuales, la Juventud Creadora, decidió celebrar aquí sus tertulias literarias. Se supone que aquí se inspiró Camilo José Cela, un habitual del Gijón, para escribir una de sus obras más importantes, La Colmena.

Siguió su buen momento en los años 50 del siglo XX, su edad dorada. A las tertulias se unieron artistas, políticos y todo aquel que deseaba destacar en círculos de intelectuales. Había que dejarse ver en el Café Gijón. Todavía se siguen manteniendo tertulias, algunas de ellas diarias, actores, artistas, periodistas y escritores se dan cita: no es raro ver a  Juan Cruz, por aquí han pasado también Álvaro de Luna o Arturo Pérez Reverte.

Fernán Gómez, Manuel Alexandre, Juan Luis Gallardo o Sancho Gracia también fueron habituales, hoy ya desaparecidos. La lista sería larguísima así que nos detendremos.

Muy cerca del triángulo de las pinacotecas de Madrid es un lugar ideal para dejarse imbuir de esa nostalgia por el pasado cargado de cultura.

Un abrazo.

 

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