La
ruta es totalmente lineal y en ella recorreremos 450 kilómetros con todo
tipo de trazados y pendientes. Desde las montañas Sanabresas y los cañones
de la Ribeira Sacra, hasta las fértiles llanadas del Valle de Limia o
los páramos de Aliste.
La Ruta de
la Plata tenía una variante en la Edad Media que partiendo de Zamora,
entraba hacia territorio portugués, atravesando la comarca de Bragança
y Monteshinos para coger dirección Noroeste por Orense y Lalín
hasta enfilar Santiago de Compostela. Por un lado , el camino entroncaba con
los caminos portugueses provenientes de Vila Real y Oporto y por otro lado
evitaba las tortuosas montañas del camino francés. El espléndido
legado cultural de esta ruta se une a la belleza de los paisajes y a la tranquilidad
de su trazado, mucho menos bullicioso que los caminos del Norte.
La ruta es
lineal y en ella recorreremos 250 kilómetros atravesando de Sur a Norte
el Pirineo con todo tipo de trazados y pendientes. Desde el Parque de Cadi-Moixeró,
la Frontera de Puigcerda o las bellísimas cascadas del Pirineo Frances.
Hoy
día, mientras hacemos su travesía, revivirás la leyenda.
Se trata en todo caso de un recorrido espectacular, de paisajes que nos sobrecogen
a cada pedalada.
Desde el enriscado eremitorio
de San Santurio hasta los melancólicos meandros portugueses vamos
a seguir el curso del río que atraviesa Castilla y Portugal. Setecientos
kilómetros en los que vamos a pedalear de Este a Oeste la Península
Ibérica.
Recorrer la ruta del Duero
es adentrarse en la historia de España y Portugal y de ello deriva
su gran riqueza histórica y monumental, que jalona toda la ruta con
catedrales, iglesias, castillos, puentes, palacios y arquitectura popular.
El variado paisaje, nos permitirá contemplar bellos robledales, encinares,
sabinares y pinares, junto con el inconfundible bosque de ribera que crece
a ambos lados del río.

Los romanos
ya se dieron cuenta de la importancia que tenía este curso de agua
y se dispusieron junto a él, trazando vías y estableciendo ciudades.
Hoy en día nueve comunidades se bañan en una cuenca que tiene
347 ríos y el tamaño del estado portugués. Así
pues, aprovechemos la oportunidad y además de dar pedales sin desmayo
aprovechemos para conocer uno de los corredores más importantes de
Europa.
En los ochocientos kilómetros
que trazaremos en bici vamos a ciclar desde las montañas cantabras
y burgalesas hasta los llanos aragoneses y catalanes. Encontraremos todo tipo
de terrenos y todo tipo de paisajes; nos bañaremos en las frías
aguas burgalesas y en las cálidas del mediterráneo; visitaremos
vestigios humanos de todas las épocas y veremos los innumerables usos
que se le dan al agua y a las riberas del Ebro.
Este hecho, histórico
aislante cultural para el pirineo, provocará que en nuestras primeras
etapas tengamos que rodar bastantes tramos en carretera por las míticas
cimas del tour. El recorrido cubre el trayecto de Este a Oeste entre el parque
Nacional de los Altos Pirineos franceses y la costa Atlántica, a través
de las comarcas de Bigorre, Bearn y Pays Basque. Sirviéndonos de sus
más afamadas ciudades como lugar de alojamiento iremos desgranando
8 etapas variadas en las que predomina el buen estado del terreno, ya sea
asfalto o tierra y el contínuo sube y baja, como no podía ser
menos.
El denominado
Camino o Vía de la Plata es una antigua calzada romana cuyo nombre
original era, en realidad, el de Iter ab Emerita Asturicam, es decir, el de
Camino de Mérida a Astorga, comenzado a construir por el emperador
Augusto poco antes del nacimiento de Cristo y finalizado, en la forma en que
actualmente se conserva, a comienzos del siglo II por los emperadores Trajano
y Adriano.
Este camino
constituía una de las más importantes calzadas romanas de la
Península Ibérica. Posteriormente muchos autores han llevado
la traza de la Vía de la Plata hasta Sevilla desde Gijón atendiendo
al uso que se le dio transportando minerales entre estas dos ciudades.
Los caminos por los que el famoso
cantar llevara a este guerrero desde Burgos a Valencia, nos sirven como propuesta
para una ruta itinerante por las zonas más bellas del Sistema Ibérico
y la Meseta Castellana. Seguiremos fielmente sus pasos por tierras de Burgos,
Soria, Guadalajara, Teruel, Castellón y Valencia como si de una verdadera
exposición natural y cultural se tratara, para terminar junto a las
costas levantinas.
Espacios naturales como la Sierra de la Demanda, El Cañón del
río Lobos, Sierra de Pela, las parameras de Molina, las Sierras de
Albarracín y Javalambre, las Sierras de Espadán conforman una
delicia para el vagar de nuestras bicis por senderos muy poco transitados:
viejos caminos medievales, puentes, calzadas romanas, cañadas trashumantes,
vías de tren abandonadas o senderos de gran recorrido.
Resultado de todo ello es el verdadero
sabor de la travesía entre dos puntos opuestos de la Península
Ibérica con la motivación por la aventura que ello supone y la
adquisición de unas fuentes de información presenciales que en
ningún lugar como éste se pueden adquirir.
Posteriormente,
el ganado trashumante, en los tiempos medievales de la Mesta fue conducido
desde los puertos Cantabricos hasta las dehesas extremeñas fijando
definitivamente el trazado de la calzada romana.
Es un recorrido sumamente variado que comunica paisajes del Norte y del Sur
de la Península a través de ciudades de gran interés:
Mérida, Cáceres, Plasencia, Béjar, Salamanca, Zamora,
Astorga..., están en su camino o en las proximidades del mismo. Pero
no solo hay ciudades, también pueblos o los vestigios de pueblos pasados:
Hervás, Calzada de Béjar o lo que queda de Granadilla o de Cáparra.
Así mismo los espacios naturales de interés también se
suceden. En el Sur dehesas de encinas y alcornoques, al entrar en la meseta
por el Puerto de Béjar, castaños y robles, un amplio páramo
y zonas de estepas entre Salamanca y Zamora, en definitiva una gran variedad
de ecosistema y de fauna y flora.
El camino de Santiago Mozarabe
Sus puertos
de montaña son gigantes y el acceso de valle a valle se convierte a
veces en un ejercicio épico si no es ayudándose del asfalto
de estos colosos.
Según
la leyenda sobre los Pirineos del historiador Herodoto(484-420 A.C.)...Gerión,
el tricéfalo pastor, requería los favores de la bella Pyrene,
hija esta del rey de los Bebrices, sin embargo, huyendo de él se adentró
en el gran bosque del noreste de Iberia. Gerión, de carácter
agrio y amargo decidió quemar el bosque para hacer salir de él
a Pyrene, pero esta antes de entregarse a Gerión ,decidió quedarse
en él y morir abrasada por las llamas. Hercules, que era amante de
Pyrene, entristecido por la muerte de su amada, levantó con la ayuda
de los Titanes una formidable tumba de piedra que besaba los dos mares, el
Cantábrico y el Mediterráneo y le dió el nombre de Pirineos,
en honor a su amada.
Occitania
fue testigo durante los siglos XII, XIII Y XIV de una de las persecuciones
más feroces de la historia. Los cátaros, escindidos del cristianismo
en su busqueda por volver a las raices de esta religión fueron obligados
al exilio y perseguidos a través del Pirineo. Desde el Monasterio de
Queralt hasta el Castillo de Montsegur, a lo largo de más de 200 km.
y a través de las comarcas del Berguedá, La Cerdanya, el Ato
Urgell y el Departamento frances de L'Arieja, este itinerario trata de revivir
el hecho histórico y nos conduce por parajes de un valor natural y
cultural de altísimo valor.
Travesía por los mejores valles
y sierras del Norte Penínsular. Partiendo de Somiedo, el Parque Natural
más emblemático de Asturias, alcanzaremos el Macizo de Ubiña,
Puerto de Pajares, Comarca de Ayer, Puerto de San Isidro, Puebla de Lillo,
Riaño, Puerto de San Glorio, Fuentes Carrionas, La montaña Palentina
y los valles pasiegos de Cantabria.
El recorrido se desarrolla de Oeste a Este, entre Somiedo y Santander. Con
etapas entre 45 y 70 km. de longitud en los que la dificultad física
es variable, aunque siempre asequible para personas con hábito de montar
en bicicleta.